Automóviles

   

 

No, según la ley. El taller debe elaborar un presupuesto que ha de ser aceptado por el cliente para iniciar la reparación, salvo que éste renuncie por escrito a la elaboración del presupuesto previo.      

Ahora bien, hay que aplicar el sentido común, pues normalmente es el propio cliente quién lleva su vehículo a reparar al taller de siempre, pactando, muchas veces de forma verbal, las condiciones de la reparación, por lo que una vez efectuado el encargo no puede negarse a pagar la factura. Es decir, media un contrato verbal entre las partes, que no puede ser ignorado a conveniencia del cliente.

El cliente tiene derecho a recibir un presupuesto previo, y por escrito, y el taller únicamente podrá iniciar la reparación una vez el cliente haya expresado su conformidad con dicho presupuesto, a no ser que haya renunciado, también por escrito, a la elaboración del mismo.

Dicho presupuesto debe contener: los datos de identificación del taller, del cliente y del vehículo a reparar; las reparaciones concretas a efectuar o piezas que deben ser sustituidas; el precio total desglosado que deberá satisfacer el usuario; la fecha prevista de entrega del vehículo ya reparado, a partir de la aceptación del presupuesto; la indicación del tiempo de validez del presupuesto, que nunca será inferior a 12 días; la fecha y firma del taller; y, el espacio reservado para la fecha y firma de aceptación por el usuario.

La factura final debe ser idéntica al precio total consignado en el presupuesto, a no ser que, durante la reparación hayan sido detectados otros defectos ocultos o averías. En este caso, el taller debe ponerlo en conocimiento del cliente en el plazo máximo de 48 horas, con expresión del importe, debiendo el cliente mostrar su previa y expresa conformidad, para que el taller efectúe la reparación de las averías adicionales.

Si el cliente no es advertido de las averías no presupuestadas y del aumento del coste, puede negarse a pagar la factura por estos conceptos, pudiendo, además efectuar reclamación contra el taller. Se aconseja intentar llegar a un acuerdo amistoso con el taller, y si ello no es posible formular solicitud de Arbitraje ante la Junta Arbitral de Consumo más cercana al domicilio.

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