Compra de productos / garantías

   

 

En la legislación española deben diferenciarse, por un lado:

a) la responsabilidad y los mecanismos de reclamación de los que dispone el consumidor en cuanto a los daños o defectos que tiene el propio producto o servicio y, por otro lado,

b) la responsabilidad y los mecanismos de reclamación por los daños a bienes o a personas que cause dicho producto defectuoso.

a) En cuanto a los daños y desperfectos del propio producto se aplica el régimen de garantías previsto en la legislación. Por ello se denomina garantía legal y consiste en el derecho del consumidor a reclamar al vendedor cuando el producto que ha comprado es defectuoso o no es conforme con el contrato. En este caso el vendedor debe responder de las faltas de conformidad que se manifiesten en ese producto en el plazo de los dos años siguientes a contar desde su entrega. En el caso de bienes de segunda mano, el vendedor y el consumidor y usuario podrán pactar un plazo menor, aunque nunca podrá ser inferior a un año desde la entrega.

El consumidor puede disponer de una garantía comercial adicional  que es aquella que puede ofrecerse adicionalmente con carácter voluntario y obligará a quien figure como garante en las condiciones establecidas en el documento de garantía y en la correspondiente publicidad.

b) En cuanto a los daños que puede sufrir el consumidor por el uso de productos defectuosos, la legislación impone la responsabilidad al productor de los mismos, considerando como tal productor al fabricante o al importador en la Unión Europea del mismo. Se entiende que un producto es defectuoso cuando no ofrece la seguridad que cabría legítimamente esperar, teniendo en cuenta todas las circunstancias y, especialmente, su presentación, el uso razonablemente previsible del mismo y el momento de su puesta en circulación. Sobre todo, un producto es defectuoso si no ofrece la seguridad normalmente ofrecida por los demás ejemplares de la misma serie.

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