Si el juguete no cumple estos requisitos está prohibida su comercialización, al considerarse que dicho producto no es conforme. En este caso, el consumidor puede rescindir el contrato puesto que el empresario habrá incumplido su obligación de facilitar un producto conforme, y debe devolver el producto y exigir que le devuelvan el dinero.

Para exigir al empresario que cumpla con sus obligaciones, el consumidor puede:

  1. Acudiendo a la vía judicial para obtener una Sentencia que declare el incumplimiento y le reintegre las cantidades pagadas además de indemnizarle, en su caso, por los daños y perjuicios sufridos. Si la cuantía de la reclamación es superior a 6.000 € deberá acudir a un juicio ordinario, que requiere abogado y procurador. Si la cuantía es inferior, puede acudir a un juicio verbal, que no requiere abogado ni procurador, si la reclamación es inferior a 2.000 € y que se inicia con una papeleta, menos formalista que un escrito de demanda. Véase el Formulario Juicio verbal

  2. Solicitando un arbitraje de consumo ante la administración competente en materia de protección a los consumidores y usuarios (la Administración autonómica, aunque algunos municipios disponen también de sistemas arbitrales de consumo). Acceda aquí al Formulario Arbitraje consumo general

Un mecanismo para asegurarse que el juguete cumple estos requisitos, es que el mismo tenga el marcado «CE», que garantiza que el fabricante ha pasado los correspondientes controles de calidad y ha recibido las autorizaciones para su comercialización por los organismos oportunos, los cuales tiene facultades de vigilancia y control, que llegan incluso a poder retirar de la comercialización los juguetes que no cumplan estas normas.

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